¿Sobre mí?

Simplemente, soy yo. Una chica normal, corriente y moliente, tan ordinaria que hasta paso desapercibida. Podría estar ahora mismo sentada detrás de ti y ni siquiera haberte percatado...
¿has mirado?
Ya, también soy irresistible. No puedes estar sin mí pero tampoco quieres estar conmigo. Tampoco yo. Soy un alma libre, así somos los de Aquarius.
Los del signo del zodiaco, no los de la bebida esa tan insulsa que sienta tan bien a cuarenta grados a la sombra.
Ahora mismo me gustaría estar allí contigo, contarte lo que pienso, sentados en una terraza o en las cálidas arenas del caribe. Reírnos un rato de nosotros mismos y buscarle sentido a lo que nunca lo tendrá por más que le demos vueltas.
Pero aquí me tienes. Sentada delante de una caja tonta.
Pero me alegra que pases por aquí.

¡Un consejo!

Sonríe. Vive. Llora. Canta. Baila.

...

¡Be Happy ! ;D

viernes, 9 de septiembre de 2011

Remember when I cried to you a thousand times

He bajado al trastero ésta misma mañana a coger la bicicleta y me ha dado en qué pensar... Bueno, ya lo pensaba muchísimo antes. Sin embargo, al ver tanto trasto ahí metido, uno encima de otro como si fuera aquello una combinación amorfa de un fallido juego de "Tetrix", ha despertado mi interés por compartirlo. Sí, porque sigo sin entender por qué guardamos tanta basura ahí. ¿Porque no hay espacio en casa? ¿Porque nos da pereza tirarlo a la basura? ¿O porque, según mi madre, "están llenos de recuerdos"?
 Yo sigo optando por la segunda posibilidad. Pero mi madre es un as del despiste. Así he salido yo, que nunca puedo entrar en casa en cuanto me doy cuenta de que no he cogido las llaves al salir...

 Recuerdos... ¿algo curioso, no? Con lo rápido que suceden los momentos y lo que perduran en nuestra memoria. Y cada persona tiene su manera de retenerlos allí, en las infinitas redes neuronales que forman nuestro complejo cerebro.
 Un olor...un sabor...una palabra...son capaces de traernos el pasado a nuestro presente como una brisa, algo que está sucediendo en ese mismo instante. Y nos evade de nuestra realidad, transportándonos a nosotros hacia la alegría, la tristeza, la euforia o la desesperación.

 Yo soy de las que guardo basura (que no es) en el trastero. Porque tengo mala memoria. Y me cuesta recordar. Y en ocasiones casi prefiero no hacerlo, y me creo medio-falsos recuerdos que me dicen que todo podría haber cambiado. Ése peluche azul que tengo ahí, en la estantería, me recuerda que alguien me quiso como ninguna otra persona ha hecho, en vez de recordarme que ya no está conmigo...
 Ése álbum de fotos que descansa en el sifonier, me recuerda que tengo unos amigos que, a pesar de ya no llevarse tan bien como solían hacer, siguen pensando en mí cuando no estoy con ellos.
 Y aquella cajita, escondida en un rincón prohibido, donde nadie se atreve a pasar, están las más bonitas cartas que he podido recibir en mi vida, unas cartas que hablan de amistad y cariño, de sueños y esperanzas, de riñas, de enfados tontos y reconciliaciones dulces. De esperanzas...


 ... como la esperanza de volver a oír su voz una vez más, porque recuerdo que me dijiste que llamarías y todavía espero tu llamada. Tengo un corazón que me recuerda que estoy viva, porque si no lo tuviera, ni sería consciente de que respiro apenas. Tengo un calendario que me dice que los días pasan y que debo seguir adelante con lo que me resta de vida...¿cuánto tiempo? Nadie lo sabría.
 Solo espero no cruzarme con tu recuerdo en un momento inoportuno, porque prefiero vivir en el presente que aferrarme a un recuerdo del que no me quiero desprender.




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