
No encontré las palabras necesarias para describir lo que sentí cuando la vi, allí, sentada en una esquina, con las piernas cogidas con los brazos y balanceándose adelante y atrás, tiritando de miedo.
Sus pequeños y hermosos ojos verdes no paraban de emanar lágrimas de miedo, tristeza, angustia, dolor… Tantos sentimientos recogidos en unos cristales de agua que corrian lentamente por sus mejillas, mientras miraba a los demás desorientada, sola…sin ayuda.
¿Quién la ayudaría en aquel momento? Nadie, estoy segura. Tan solo yo era la que me había dado cuenta de que esa niña necesitaba ayuda. Los demás solo se preocupaban de seguir matando a personas como ella…de seguir con una guerra fría y sangrienta.
Abriéndome paso entre la multitud de enloquecidas personas, me acerqué a ella lo más rápido que pude y la tomé en mis brazos. Al principio no quiso, quizás pensó que queria acabar con su pequeña vida, como habían hecho con su familia…Me miró desconfiada, pero aceptó al fin. Llorando y tiritando se aferró a mi cuello y solí corriendo con ella en brazos.
El edificio se derrumbaría en cualquier momento…con nosotras dentro.
Mientras corría veia lo que un trozo de tierra inútil y sin sentido había provocado.
Sangre en las paredes, personas agonizando, y armas de fuego disparando al primero que se le cruzara en su camino.
Los disparos retumbaban en mis oidos junto con los lloros de miles de bebes hambrientos, sufriendo, a punto de encontrarse con la muerte en persona.
¿Es que acaso alguno de esos niños pidió eso?
Ojala no recordara todo esto. Ojala no hubiera vivido para contarlo, y así no seguiría atormentándome todos los días de mi vida…que logré sacar a esa niña de aquel edificio…pero no la sociedad en la que vivía.
Sus pequeños y hermosos ojos verdes no paraban de emanar lágrimas de miedo, tristeza, angustia, dolor… Tantos sentimientos recogidos en unos cristales de agua que corrian lentamente por sus mejillas, mientras miraba a los demás desorientada, sola…sin ayuda.
¿Quién la ayudaría en aquel momento? Nadie, estoy segura. Tan solo yo era la que me había dado cuenta de que esa niña necesitaba ayuda. Los demás solo se preocupaban de seguir matando a personas como ella…de seguir con una guerra fría y sangrienta.
Abriéndome paso entre la multitud de enloquecidas personas, me acerqué a ella lo más rápido que pude y la tomé en mis brazos. Al principio no quiso, quizás pensó que queria acabar con su pequeña vida, como habían hecho con su familia…Me miró desconfiada, pero aceptó al fin. Llorando y tiritando se aferró a mi cuello y solí corriendo con ella en brazos.
El edificio se derrumbaría en cualquier momento…con nosotras dentro.
Mientras corría veia lo que un trozo de tierra inútil y sin sentido había provocado.
Sangre en las paredes, personas agonizando, y armas de fuego disparando al primero que se le cruzara en su camino.
Los disparos retumbaban en mis oidos junto con los lloros de miles de bebes hambrientos, sufriendo, a punto de encontrarse con la muerte en persona.
¿Es que acaso alguno de esos niños pidió eso?
Ojala no recordara todo esto. Ojala no hubiera vivido para contarlo, y así no seguiría atormentándome todos los días de mi vida…que logré sacar a esa niña de aquel edificio…pero no la sociedad en la que vivía.
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